Nervios y responsabilidad entre los 129 alumnos y alumnas de Villarrobledo realizan estos días los exámenes de la PAU.
Como cada año en el mes de junio los alumnos y alumnas de bachillerato se enfrentan a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) que este año vuelve a cambiar sus siglas. Tres días intensos de exámenes que se realizan en las instalaciones del IES Virrey Morcillo y en los que se dan cita alrededor de 129 alumnos de los 3 institutos de la localidad.
Así lo señala el Presidente del Tribunal de Villarrobledo, Ángel Raúl Ruíz, en esta segunda jornada de exámenes habiendo realizado ya en el día de ayer, las pruebas de lengua e inglés, además de las asignaturas optativas y geografía.
En este segundo día, los alumnos han realizado los exámenes de matemáticas, latín y biología, con las pruebas de historia de España e historia de la filosofía por la tarde, quedando aún la jornada de mañana, con una PAU que como señala Ruiz se esta desarrollando con normalidad, sin incidentes ni a nivel local, ni regional y con los nervios típicos de los chicos y chicas que se enfrentan a esta prueba que marcará el camino de su futuro académico.
Una vez terminada la PAU, los alumnos y alumnas pueden relajarse relativamente, mientras esperan las notas que se publicarán el próximo miércoles.

Señala el Presidente del Tribunal que a nivel general en torno al 90% de los alumnos que se presentan a la PAU en Villarrobledo superan la prueba, a expensas de poder obtener la nota que les sirve para realizar los estudios que han elegido y que sale de la media de la PAU y de la nota obtenida en Bachillerato.
Conscientes los miembros del Tribunal de que son días de nervios y tensión entre los y las jóvenes por lo que intentan ayudarles a sobre llevar mejor estos momentos para los que se llevan preparando todo el curso.
Trabajo el del alumnado y también trabajo el de los profesores y profesoras que acompañan a los chicos durante dos cursos de bachillerato en el que sobre todo el segundo se enfoca desde sus inicios a preparar la PAU.
Así lo señala Leopoldo González que valora cómo estos chicos y chicas tan jóvenes se enfrentan a unas pruebas que deciden, en muchos casos, su futuro, con la responsabilidad que ello conlleva. De ahí los nervios lógicos a la hora de enfrentarse a la PAU, con todo un trabajo de meses, llegando a final de curso, agotados por el nivel de exigencia y esperando poder no solo aprobar sino poder obtener la nota que les permita acceder a los estudios que han elegido.
Trabajo también del profesorado el transmitir la confianza de que si se ha trabajado bien durante el curso, se llega perfectamente preparado a la PAU, aunque Leopoldo González señala que a la hora de la verdad, son muchos los factores que condicionan el que al alumno pueda tener un buen o un mal examen.