La Asociación de Astronomía de Villarrobledo volverá a organizar, un año más, una observación astronómica con motivo de las Perseidas, una de las lluvias de estrellas más conocidas del año y que también recibe el nombre de las “Lágrimas de San Lorenzo” por coincidir su máximo de actividad con el entorno del 10 de agosto. La actividad se desarrollará en Ventas de Alcolea, un emplazamiento elegido por la asociación por encontrarse alejado de la contaminación lumínica de Villarrobledo y ofrecer unas mejores condiciones para la observación del cielo nocturno.
La jornada comenzará con la llegada de los participantes, que podrán instalarse y disfrutar de una merienda o picnic mientras los integrantes de la asociación preparan los equipos astronómicos. Una vez anochezca, la actividad contará con una primera parte dedicada a la guía y orientación por el cielo, en la que los asistentes podrán conocer diferentes constelaciones, aprender a orientarse y descubrir algunas de las historias mitológicas relacionadas con ellas.
La actividad tendrá un carácter especial, ya que, aunque las propuestas de la asociación son habitualmente gratuitas, en esta ocasión se ha establecido una aportación de cinco euros por persona y tres euros para los menores, destinada a contribuir al mantenimiento y mejora del material astronómico. Los socios y socias podrán participar de manera gratuita. Y si hay algo que no puede faltar cuando hablamos de estrellas fugaces es la tradición de pedir un deseo al verlas cruzar el cielo. Una costumbre que se mantiene generación tras generación y que relaciona estos fenómenos astronómicos con la esperanza de que algo que deseamos pueda hacerse realidad. Así que, durante esta noche de Perseidas, habrá que estar muy atentos: nunca se sabe cuándo aparecerá una estrella fugaz y, con ella, la oportunidad de pedir ese deseo.

Porque, más allá de las estrellas fugaces, esta es una noche para compartir, para sentarse bajo el cielo con la gente que queremos, disfrutar de la tranquilidad y guardar un recuerdo juntos. Y, cuando una de esas Perseidas cruce el cielo, ¿por qué no volver a creer por un instante en la magia? Cerrar los ojos, pedir un deseo y dejar que el universo haga el resto. Porque algunos momentos, cuando se viven con las personas que queremos, ya son en sí mismos un pequeño deseo cumplido.