El papel de los perros va mucho más allá de la compañía, no siempre somos nosotros quienes los salvamos

Hay quienes recuerdan su vida por su infancia, por un olor o una canción. Otros, en cambio, la recuerdan por un perro. En el Día Mundial del Perro hemos querido conocer una historia que habla de algo que no siempre se ve: el enorme vínculo que puede llegar a crearse entre una persona y su compañero de cuatro patas. Joaquín Hernández convivió durante años con Kira. Para muchos era su mascota. Para él, era familia. Su compañera en los días buenos y también en los difíciles. Cuando Kira falleció, el silencio que dejó fue tan grande que Joaquín decidió llenarlo escribiéndole cartas. En ellas volcó recuerdos, conversaciones que nunca pudieron tener y todo aquello que solo entiende quien alguna vez ha querido profundamente a un animal

Con el tiempo, aquellas cartas terminaron convirtiéndose en un libro. Un homenaje nacido del amor y de la necesidad de mantener vivo un vínculo que la ausencia no ha conseguido romper. Joaquín asegura que solemos pensar que somos nosotros quienes cuidamos de nuestros perros. Sin embargo, la realidad muchas veces es justo la contraria. Son ellos quienes nos enseñan a vivir el presente, quienes permanecen a nuestro lado sin juzgar y quienes nos sostienen cuando más lo necesitamos.

Historias como la de Kira recuerdan que el amor no entiende de especies. Que un perro puede convertirse en el mejor amigo, en un refugio emocional y en un miembro más de la familia. Porque hay despedidas que nunca terminan de llegar. Y hay huellas que no se borran con el paso del tiempo, sino que permanecen para siempre en el corazón de quien tuvo la suerte de compartir la vida con un perro.

Similares...