Componentes de la Guardia Civil de Villarrobledo han detenido a dos personas, vecinas de la citada localidad, de 29 y 37 años de edad, como presuntas autoras de los delitos de detención ilegal y robo con fuerza en las cosas.
Actuaciones
La actuación se inició cuando la Guardia Civil recibió una llamada de emergencia alertando de que un ciudadano permanecía en el interior de una sucursal bancaria de Villarrobledo, donde había sido obligado a acudir para retirar cierta cantidad de dinero exigido por sus captores.
De inmediato se estableció un dispositivo policial en las inmediaciones de la entidad bancaria, en el que participaron patrullas de seguridad ciudadana y componentes del área de investigación del puesto principal de Villarrobledo. Durante el operativo, los agentes localizaron a uno de los presuntos implicados mientras realizaba labores de vigilancia en el exterior de la sucursal.
Simultáneamente, otros agentes accedieron al interior de la entidad bancaria, donde localizaron a la víctima en un evidente estado de nerviosismo manifestando haber aprovechado un descuido de la persona que la vigilaba para pedir ayuda discretamente al personal de la entidad bancaria. Tras reconocer plenamente al sospechoso que permanecía en el exterior, los agentes procedieron a su detención.
Tras la primera detención, los agentes se desplazaron junto a la víctima hasta su domicilio, accediendo al inmueble con el consentimiento expreso del propietario, localizando en su interior al segundo implicado, procediendo también a su inmediata detención.

Detención ilegal
Según manifestó la víctima, los hechos comenzaron la tarde anterior, cuando acudió a un establecimiento de ocio del municipio. Una vez allí fue abordada por varias personas que, mediante amenazas e intimidación, la obligaron a desplazarse hasta su domicilio.
Ya en la vivienda permaneció retenida durante toda la noche, sufriendo continuas amenazas de muerte. Durante este tiempo, los autores consumieron bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes, le sustrajeron la tarjeta bancaria y obtuvieron ilícitamente las claves de acceso a su aplicación bancaria para conocer el saldo disponible.
Después de realizar una primera extracción de 200 euros en un cajero automático, exigieron a la víctima el pago de otros 3.600 euros como condición para recuperar su libertad.
A la mañana siguiente, uno de los detenidos permaneció custodiando la vivienda, mientras el otro obligó a la víctima a desplazarse hasta una sucursal bancaria para retirar el dinero exigido.
Durante la inspección ocular realizada en la vivienda se intervinieron 140 euros en efectivo, procedentes de la extracción realizada con la tarjeta bancaria de la víctima, además de diversos efectos que corroboraban su relato, entre ellos envases de bebidas y restos de sustancias estupefacientes.