Una historia que Villarrobledo lleva años contando: La historia de la Virgen de la Caridad

Hay historias que comienzan hace tanto tiempo que ya nadie sabe exactamente dónde termina la realidad y dónde empieza la leyenda. Y la historia de la Virgen de la Caridad es una de ellas. Cuenta la antigua tradición que todo comenzó en la era de Carrasco, situada en la parte más alta de la Villa, donde un labrador de Villarrobledo encontró una talla de la Virgen con el Niño. El hombre decidió llevársela a casa, pero la imagen desaparecía y volvía a aparecer, una y otra vez, en el mismo lugar donde había sido encontrada. Para aquellos vecinos, aquello solo podía significar una cosa: la Virgen quería quedarse allí.

Y fue así como, según cuenta la tradición, decidieron levantar una ermita en aquel mismo altozano, en el lugar que hoy ocupa su Santuario. Otra versión de la historia sitúa el origen de la imagen muy cerca de allí, en la Cueva del Moro, donde un morisco fugitivo habría abandonado la talla antes de ocultarse en la cueva. Dos historias diferentes para explicar un mismo origen, una tradición que ha ido pasando de generación en generación y que forma parte de la memoria de Villarrobledo.

Pero si hay una fecha que sí está documentada y que cambió para siempre la relación entre la Virgen y nuestra ciudad es el 30 de mayo de 1773, cuando los vecinos de Villarrobledo, reunidos en Junta General del Concejo, proclamaron a la Virgen de la Caridad como Patrona de la ciudad. Cuatro años después, el 14 de junio de 1777, el Arzobispo de Toledo confirmó oficialmente ese patronazgo.

Desde entonces, la Virgen de la Caridad ha estado ligada a la historia de Villarrobledo, a sus celebraciones, a sus familias y a esos recuerdos que pasan de padres a hijos y de abuelos a nietos. Hasta llegar a otro de los grandes momentos de esta historia: 1988. Ese año, Nuestra Señora de la Caridad fue coronada canónicamente en un multitudinario acto celebrado en el Campo Municipal de Fútbol, donde se reunieron decenas de miles de fieles para acompañar a su Patrona en uno de los acontecimientos religiosos más importantes que ha vivido nuestra ciudad.

Y han pasado casi cuatro décadas desde aquella imagen. Han cambiado las calles, han cambiado las generaciones y han cambiado muchas cosas en Villarrobledo, pero hay algo que permanece: la Virgen sigue aquí. Y cada septiembre, nuestra ciudad vuelve a reunirse a sus pies para celebrar el Dulce Nombre. Una festividad que no habla solamente de religión, sino también de tradición, de familia, de memoria y de pertenencia. De aquellos niños que un día llegaron al Santuario de la mano de sus abuelos y que, años después, vuelven con sus propios hijos.

De quienes ya no están, pero que también forman parte de esta historia. Y de todo un pueblo que, durante siglos, ha encontrado en su Patrona un punto de encuentro. Este fin de semana, Villarrobledo vuelve a celebrar el Dulce Nombre de la Virgen de la Caridad y, quizá, después de conocer su historia, entendamos un poco mejor por qué estos días son tan importantes para nuestra ciudad. Porque la historia de la Virgen de la Caridad no es solamente la historia de una imagen. Es también la historia de Villarrobledo.

Similares...