Como es habitual cuando llega el calor, los usuarios y usuarias acompañados del grupo de profesionales de la Fundación Madre Amparo, se trasladan a sus instalaciones de verano, adaptadas con gran espacio, zonas verdes y una gran piscina para el disfrute de todos. Una vez llegado el mes de septiembre uno de sus atractivos que es su piscina, deja de utilizarse y se pone la vista en nuevas actividades y vuelta a la rutina de esta nueva temporada.
Una época estival diferente dentro de las instalaciones de la Fundación, ya que han aprovechado estos meses para realizar mejoras en las instalacioines, entre ellas la acesibilidad. Una obra que les ha supuesto un gasto de alrededor de unos 100,000€.

Por su parte la integradora social, Laura García que les ha acompañado durante todo el verano, señala que la vuelta a la rutina siempre viene bien, aunque los cambios de una casa a otra conlleva traslado de material, maletas… y al principio puede resultar un poco caótico, en cuestión de días está más que resuelto, señala la integradora social con el matiz de que este año la vuelta ha sido recompensada con renovadas intalaciones para hacer la vida más cómoda a todos sus usuarios.
Dejan atrás los juegos de verano y ahora toca crear un nuevo calendario de actividades para que nadie se aburra, señala la integradora social.